Es importante destacar que no todos los niños con estas conductas tienen autismo, pero sí son señales que deben ser evaluadas.
Si un padre o cuidador nota varias de estas conductas, lo recomendable es consultar con un pediatra y solicitar evaluación con un especialista en desarrollo infantil o neuropediatra para así realizar pruebas estandarizadas de desarrollo.
El diagnóstico temprano permite diseñar un plan de intervención adaptado a cada niño.
Aunque el TEA no tiene cura, existen intervenciones eficaces que ayudan a mejorar la comunicación, la conducta y la independencia, como:
– Terapia del lenguaje
– Terapia ocupacional
– Intervenciones conductuales (como ABA)
– Apoyo educativo especializado
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