Las uñas pueden reflejar mucho sobre nuestro bienestar cotidiano. La aparición de líneas o manchas blancas conocidas de forma general como leuconiquia suele ser un hallazgo frecuente y, en la mayoría de los casos, no indica un problema grave.
Estas marcas pueden verse como puntitos, líneas finas horizontales o verticales, o áreas blanquecinas más amplias. Su aspecto varía según el origen: a veces surgen por microgolpes en la matriz de la uña (manicuras agresivas, presión del calzado, pequeños traumatismos) y otras por irritación química relacionada con esmaltes, quitaesmaltes o detergentes.
También es habitual que, con el paso del tiempo, la lámina ungueal muestre estrías y cambios de textura que forman parte del envejecimiento normal.
Causas habituales y cómo distinguirlas
Cuando las líneas blancas aparecen tras una manicura intensa o después de golpearnos los dedos, lo más probable es que se trate de lesiones leves que se desplazarán hacia la punta a medida que la uña crezca. Si hemos utilizado productos muy potentes o removido la cutícula en exceso, es posible que la superficie quede opacada o quebradiza por unos días solamente.
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