No porque nadie se lo enseñe. Porque el sistema nervioso aprende del campo antes de aprender del lenguaje.
Sanar no significa no tener historia. Significa haberla mirado suficiente para que no opere desde abajo sin que nadie la convoque.
La diferencia entre el padre que sanó y el que no no está en si tienen traumas. Está en si los traumas los gobiernan sin que ellos lo sepan.
Tú, que llevas años siendo funcional sin haberte preguntado qué cargas: ¿qué está aprendiendo tu hijo de tu sistema nervioso antes de que tú digas una palabra?
Aprende a distinguir cuándo respondes al presente y cuándo responde tu historia.
Aprende que sanar no es para ti solo: es el acto más generoso que puedes hacer por quien aún no puede elegir el campo en el que crece.
Aprende que el trauma que se mira pierde la mitad de su poder de transmitirse.
Hay que enseñar a los hijos que sus padres también tenían heridas. Y que las miraron. Eso solo ya cambia lo que se hereda.
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